¿Vuelta al cole del mayor y embarazada del segundo? Sobrevivir (y emocionarse) en el intento
Pue sí, ya llegó septiembre… con ese olor inconfundible a mochilas nuevas, batas por estrenar y una mezcla contenida de nervios, ilusión y muchas lágrimas (tanto de los peques como de nosotras). Pero si además estás embarazada de tu segundo bebé, la vuelta al cole o la entrada a I3 alcanza un nivel de intensidad emocional único.
Sientes cómo la barriga pesa un poquito más cada día, las hormonas están a flor de piel y, mientras sostienes la mano pequeña de tu primogénito en la puerta del cole, te asaltan mil preguntas:
¿Cómo lo va a llevar? ¿Sentirá que pasa a segundo plano? ¿Tendré fuerzas para acompañarle en la adaptación con esta fatiga del embarazo?
Una confesión de madre a madre
A mí me pasó exactamente igual, un poco más intenso si cabe… Sé perfectamente lo que se siente en ese torbellino de emociones porque lo viví en primera persona: ¡mi pequeña Claudia nació justo el primer día de I3 de mi hijo mayor!
Imagina el panorama, teniendo en cuenta además que mi mayor es de diciembre… entró al cole que no tenía ni 3 años, llorando y sin cogerse de mi mano porque yo estaba bien entretenida en el hospital pariendo a la pequeña terremoto… Todo junto: mochilitas pequeñas por un lado, contracciones por el otro y el corazón dividido entre la despedida al «bebé grande» que empieza el cole y la bienvenida inminente a la pequeña que llega a los brazos. Y sabéis qué? La vida se abre paso de la forma más mágica e inesperada.
El sentimiento de culpa (y cómo abrazarlo)
Es completamente normal sentir un pellizco en el corazón. Ver a tu «bebé grande» dar ese paso gigante mientras tú estás preparando el nido para el hermanito/a puede dar la sensación de que el tiempo vuela demasiado rápido. Yo sentía muchas veces que no prestaba la atención necesaria a mi embarazo, nada que ver con el primero, encima me encontraba peor y obviamente muchísimo más canasda… ¿Os suena no?
Pero os diré algo desde la empatía y el cariño, no le estás quitando nada a tu hijo mayor. ¡Le estás regalando uno de los vínculos más bonitos de su vida!
Consejos con mucho amor para estos días de adaptación:
Abraza todas tus emociones: Si necesitas llorar al dejarlo en la puerta o al volver al coche, hazlo sin culpa. Estás creando una vida nueva mientras acompañas el fin de una etapa maravillosa.
Tu momento exclusivo a solas: Aunque sean 10 o 15 minutos al salir de clase, dedícaselos solo a él o ella. Mírale a los ojos, dale un abrazo apretado, escucha cómo le ha ido el día sin hablar del bebé durante un rato.
Hazle partícipe de la aventura: Cuéntale que el bebé que llevas en la barriga también le anima desde dentro y está deseando escuchar todo lo que aprende en el cole.
Descansa sin remordimientos: Las tardes de adaptación son agotadoras para ellos, pero el embarazo también lo es para ti. Si podéis hacer una siesta juntos o ver una peli acurrucados en el sofá, tómatelo como la mejor medicina.
Cada etapa tiene su caos perfecto y su luz propia. No te exijas ser la madre perfecta, sé la madre amorosa, presente y humana que ya eres. Confía en tu cuerpo, confía en tu peque y confía en el ritmo bonito con el que tu familia está creciendo.
¡Os envío un abrazo enorme en esta etapa, aquí estamos deseando acompañaros a ver la carita de tu bebé en tu próxima ecografía.